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Entrevista a Ana Santos

Ana Santos es una ilustradora apasionada por el arte desde su infancia. Siempre ha sentido una fuerte atracción por lo hecho a mano: dibujar, pintar, coser o modelar con barro fueron algunas de sus pasiones desde pequeña.
Estudió Bellas Artes en la Universidad de Salamanca (2003–2008), donde se especializó en dibujo y diseño gráfico.
Desde entonces, ha combinado su labor docente —impartiendo clases presenciales de dibujo y pintura, así como cursos online en la plataforma Domestika— con su trabajo como ilustradora y diseñadora para editoriales, agencias de publicidad o personas particulares que quieren contar con su mirada.
Está especializada en retrato y técnicas tradicionales, que combina con arte digital. Su trabajo se caracteriza por un enfoque delicado y expresivo, íntimo y artesanal, con una atención especial al detalle y la emoción.

En su tiempo libre, se dedica a desarrollar proyectos más personales. Aunque el retrato y la naturaleza son sus temáticas favoritas, le encanta explorar nuevos materiales y enfoques visuales, manteniéndose siempre en constante evolución. Para Ana, lo más importante es explorar y disfrutar durante todo el proceso creativo, independientemente del resultado final.
Ha ilustrado varios libros, entre ellos La vida secreta de las Hadas (Lunwerg), y es autora de un libro de técnicas de acuarela sobre retratos creativos junto a la editorial estadounidense Quarto, publicado en cuatro idiomas (español, inglés, francés y holandés). Además, ha colaborado en el proyecto Baohong-Artemiranda ilustrando dos de sus blocs.

La vida secreta de las Hadas (Lunwerg)
Portada Baohong – Artemiranda

Hemos estado charlando con Ana para poder conocerla un poco más.

Hola Ana, ¿Qué dirías que es lo que más te inspira a la hora de crear?
La inspiración suele surgir de lo emocional y lo cercano. Me atraen los pequeños detalles del día a día, los pensamientos que no se cuentan y se quedan guardados, los gestos que hablan sin palabras, una mirada. 
La naturaleza es otra fuente constante de inspiración: los animales, las formas orgánicas, las texturas, los colores que cambian con la luz o las estaciones… Me conectan con una belleza simple y esencial. Hay algo profundamente bello en lo natural. Todo eso me conecta con una emoción que intento traducir en cada imagen.

Sabemos que utilizas variedad de materiales pero, ¿Con cuales trabajas habitualmente?
Trabajo sobre todo con acuarela y óleo, aunque suelo combinarlos con lápices, lápices de colores, grafito o tinta. Me gusta experimentar, buscar nuevas mezclas y ver cómo los distintos materiales dialogan entre sí. Esa exploración constante forma parte natural de mi proceso creativo.
Aunque mi trabajo es mayoritariamente analógico, suelo hacer una edición final en Photoshop, donde ajusto colores, matices o compongo elementos si es necesario. Me interesa ese equilibrio entre lo hecho a mano y las posibilidades del entorno digital.
Desde 2021 también estoy experimentando con la cerámica, un material que me invita a pausar, a conectar con el ritmo lento de las manos y del barro. Es una experiencia más táctil y meditativa. Además, cuando tengo tiempo, me gusta bordar: en los hilos encuentro una forma de dibujar desde otro lugar, más silencioso, casi mágico.

¿Qué importancia tiene el formato en tu proceso creativo?
Me siento especialmente cómoda trabajando en formatos pequeños. Hay algo íntimo y delicado en ese tipo de obras, como si encerraran una magia sutil que invita a la contemplación pausada. Cada pieza se convierte en un pequeño tesoro donde cada trazo cobra un peso especial.
Me inspira la cercanía emocional que se genera: quien observa tiene que acercarse y mirar con atención; eso crea una conexión íntima con la imagen. Además, el formato reducido exige precisión, sensibilidad y una intención clara en cada gesto, algo que valoro profundamente en el proceso creativo.

Y por último Ana, te queríamos preguntar, ¿qué valor tiene para ti la conexión con quien observa tu obra?

Que quien observe mis ilustraciones sienta una emoción, aunque sea pequeña. Si una imagen puede acompañar, reconfortar o despertar algo dormido en quien la mira, entonces ya ha cumplido su propósito. Pinto para entender, para recordar, para no olvidar, y el arte, para mí, es una forma de estar presente, de mirar con atención lo sencillo y compartirlo con el mundo. Lo más importante es disfrutar el camino; y si el resultado emociona a alguien, es muy gratificante.

Muchas gracias Ana. Es un placer charlar contigo.

Ana Santos en Instagram aquí.

Su página web aquí.

Lista de materiales recomendados por Ana en Artemiranda aquí y aquí.

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