Entrevista a Marián Angulo

El arte no siempre nace de una decisión consciente; a veces es algo que simplemente está ahí desde siempre, formando parte de quién eres. En esta entrevista hablamos con Marian Angulo, una artista cuya obra se mueve entre lo figurativo y lo abstracto, y que convierte cada creación en un reflejo honesto de su mundo interior. Desde una infancia rodeada de creatividad hasta una visión del arte libre y sin límites, Marian nos abre las puertas a su proceso, sus influencias y su forma de entender la expresión artística.

Bueno Marián, para empezar ¿de dónde nace tu relación con el arte y cómo comenzó tu camino como artista?

Siempre fui la pequeña de la familia y crecí viendo a mis hermanos pintar; también cantábamos y bailábamos de forma natural. Mi infancia estuvo completamente impregnada de arte, en gran parte gracias a mi madre, ama de casa, pero con una mente tremendamente creativa, inventiva y espontánea.
Con el tiempo te das cuenta de que lo que vivías no era tan común como pensabas: en mi casa se respiraba un ambiente lúdico, casi “divergente”. He sido artista siempre, aunque durante mucho tiempo no fui consciente de ello, igual que mi madre.

Siguiendo con tu trayectoria, y entrando un poco más en tu obra, ¿cómo describirías tu estilo y cómo ha evolucionado con el tiempo?

Me resulta complicado definir mi estilo porque cambia con cada serie. Me considero una mezcla entre ilustradora, diseñadora y artista visual, con un interés especial por el retrato en su vertiente más personal.
El arte figurativo ha sido lo más representativo en mi trayectoria, aunque hay momentos en los que necesito parar y respirar en lo abstracto. El dibujo forma parte de mi día a día, y esa libertad en el trazo y el color es clave para expresar lo que siento.
Con el tiempo me siento más segura, y eso se traduce en obras más honestas, más fieles a mí misma, sin miedos ni filtros.

Ahora me gustaría que hablásemos de referentes e inspiración, ¿qué influencias o artistas han marcado tu trayectoria?

Hoy en día descubro artistas constantemente, sobre todo a través de redes, y muchas veces pienso: “¿cómo es posible que no lo conociera antes?”. Hay muchísimo talento y siento que aún tengo mucho que aprender.
Admiro a artistas como Marlene Dumas, Peter Doig, Bill Traylor o Gary Komarin… referentes muy distintos entre sí, algo que conecta bastante con mi forma de crear. También me pasa algo parecido con la música.

Y si nos metemos en el contenido de tu obra, ¿qué temas te inspiran y qué buscas transmitir con tu trabajo?

Mi trabajo ha sido siempre una especie de diario personal. Pinto lo que me sucede a mí o a las personas de mi entorno: mis alegrías, mis penas… todo queda reflejado de forma bastante clara en mis cuadros.
Últimamente estoy muy inspirada por la figura de la mujer. Pinto mujeres que se apoyan, que se cogen de la mano o del brazo. Me interesa mucho todo lo que nos ocurre a nosotras, experiencias que, aunque compartimos con la mitad de la población, siguen estando marcadas por roles muy diferentes y a veces injustos.
También me fascina la relación que construimos entre mujeres en situaciones de adversidad: cómo nos comunicamos, cómo nos entendemos y cómo nos sostenemos.

Entrando ahora en tu forma de trabajar, ¿cómo es tu proceso creativo, desde la idea hasta la obra final?

Mi proceso suele ser bastante espontáneo. Creo que mi mente ya está acostumbrada a crear en cuanto cojo un lápiz o un pincel. Las imágenes surgen de forma orgánica, muchas veces sin saber hacia dónde van.
No me intimida el lienzo en blanco: simplemente doy la primera pincelada y dejo que todo fluya. En cierto modo, me convierto en espectadora de lo que está pasando.
Lo más importante para mí es estar conectada conmigo misma, trabajar desde la emoción y no poner límites al proceso.

Y en cuanto a lo más técnico ¿qué materiales o herramientas consideras imprescindibles en tu trabajo?

El óleo es, sin duda, mi técnica favorita; me costaría mucho renunciar a él. Aunque también trabajo con acrílico, acuarela, tinta o pastel.
Me gustan especialmente las brochas grandes y, últimamente, disfruto mucho utilizando tinta para dibujar. Esa pincelada más aguada, imprevisible, tiene algo muy especial: nunca sabes exactamente en qué forma va a terminar.

Para quienes están empezando y te ven como referencia, ¿qué consejo les darías?

Pintar todo lo que puedas, todas las horas posibles. La práctica lo es todo. La excelencia llega a base de repetir, equivocarse, insistir… y aprender a integrar esos errores hasta hacerlos parte de tu estilo.
También recomendaría leer sobre arte: entender qué significa, cómo se interpreta. La teoría abre un mundo completamente nuevo y hace que empieces a ver arte en todas partes.

Y para terminar, mirando hacia adelante ¿en qué estás trabajando ahora o qué te gustaría explorar en el futuro?

Siempre están pasando cosas, incluso en lo más cotidiano. En lo pequeño del día a día encuentro constantemente nuevos caminos que explorar, y eso me parece fascinante.
Siento que tengo muchísimo por hacer y por aprender.
En el futuro me imagino en Art Basel, o incluso siendo Reina de España, o vendiendo mis obras por 5 millones de dólares. ¿Por qué no? Me considero una persona grande y no quiero ponerme límites, aunque todo eso, de momento, solo exista en mi cabeza.

Marián con su pedido de Artemiranda

Muchas gracias Marián por haber charlado con nosotros, ha sido un placer.

Hasta muy pronto.

https://www.instagram.com/marian_angulo/

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