
Aurelio Rodríguez es uno de los grandes referentes del realismo contemporáneo español. Nacido en Génave (Jaén) y formado de manera autodidacta, ha construido una sólida trayectoria artística basada en la observación, la investigación y una búsqueda constante de la excelencia técnica. Su obra, reconocida tanto a nivel nacional como internacional, destaca por la capacidad de transformar escenas, objetos y retratos en imágenes cargadas de emoción, sensibilidad y profundidad.
Especialmente reconocido por su dominio del pastel seco y por su innovadora investigación sobre las posibilidades de este medio, Aurelio ha logrado ampliar los límites tradicionales de la técnica, desarrollando obras de gran impacto visual y extraordinaria calidad. En esta entrevista nos abre las puertas de su universo creativo para hablar sobre sus inicios, sus influencias, su proceso de trabajo y los proyectos que continúan inspirando su carrera.
¿De dónde nace tu relación con el arte y cómo comenzó tu camino como artista?
Mi relación con el arte nace prácticamente desde la infancia. Siempre sentí una necesidad muy natural de dibujar y observar el mundo con detenimiento. Crecí en Génave, un pequeño pueblo de Jaén, y desde muy joven pasaba horas dibujando, experimentando y tratando de entender cómo funcionaban la luz, las formas y las texturas.
Soy autodidacta, así que mi aprendizaje estuvo basado en la observación constante, la práctica y la investigación personal. Durante años estudié diferentes técnicas y soportes, desde el dibujo académico hasta el óleo o el grabado, aunque finalmente el pastel se convirtió en el medio donde encontré una mayor libertad y profundidad expresiva.
Mi carrera comenzó a consolidarse en los años noventa, cuando empecé a exponer fuera de España y a desarrollar una trayectoria internacional. A partir de ahí llegaron exposiciones, premios y proyectos que me permitieron dedicarme plenamente a lo que siempre había sido mi vocación.
¿Cómo describirías tu estilo y de qué manera ha evolucionado con el tiempo?
Mi estilo se mueve entre el realismo y el hiperrealismo. Me interesa el realismo como lenguaje, pero también la emoción, la atmósfera y la capacidad narrativa de la obra. Algunos de mis cuadros se acercan al “realismo mágico”, donde la precisión técnica convive con una cierta poesía visual.
Con el tiempo mi obra ha evolucionado hacia una mayor libertad conceptual y técnica. En los comienzos estaba muy centrado en adquirir precisión y dominio técnico. Hoy sigo valorando enormemente la técnica, pero me interesa igualmente que la obra transmita un mensaje, tenga contenido y sugiera algo más profundo.
También ha habido una evolución importante en la investigación del pastel. Llevo años trabajando en nuevas formas de fijación y presentación del pastel seco, hasta conseguir obras que pueden exhibirse sin cristal, algo que tradicionalmente parecía imposible. La serie Holi representa muy bien esa evolución, tanto por el uso del color como por la búsqueda técnica y expresiva.

¿Qué influencias o artistas han marcado tu trayectoria?
Los grandes maestros clásicos españoles han sido fundamentales en mi formación visual. Velázquez y Zurbarán, por ejemplo, me enseñaron muchísimo sobre la luz, la atmósfera y la dignidad de lo cotidiano. Durante años visité el Museo del Prado con una actitud casi de estudio.
También me han influido artistas vinculados al realismo contemporáneo y al hiperrealismo, como por ejemplo Antonio López, Eduardo Naranjo, Claudio Bravo o Manuel López-Villaseñor, aunque ha sido siempre una prioridad evitar la simple imitación y partir de mis propias ideas. Me interesa absorber referencias, pero transformarlas en algo personal.
Además del arte clásico y contemporáneo, me inspira mucho la observación directa de la realidad. La naturaleza, el agua, la piel, los objetos cotidianos o incluso el polvo de color de la fiesta hindú del Holi contienen una belleza y una complejidad visual inmensas.



¿Qué temas te inspiran y qué buscas transmitir con tu obra?
Me inspira la belleza que existe en los pequeños detalles y en los momentos aparentemente sencillos. Muchas veces intento detener el tiempo a través de la pintura, obligarnos a mirar con más calma.
En mis retratos busco captar algo más que el parecido físico; intento transmitir humanidad, emoción y presencia. En las naturalezas muertas o composiciones simbólicas me interesa generar una lectura más abierta, casi poética.
En la serie Holi, por ejemplo, el color se convierte en una metáfora de energía, celebración y transformación. Hay una explosión visual muy intensa, pero también una reflexión sobre la fugacidad del instante.
En general, intento que mis obras provoquen primero una atracción visual inmediata y después una contemplación más profunda.
¿Cómo es tu proceso creativo, desde la idea inicial hasta la obra terminada?
Todo empieza con una idea o una imagen que me produce una emoción especial. A veces surge de una fotografía, de una escena observada o simplemente de una intuición visual.
Después viene una fase muy importante de estudio y planificación: composición, iluminación, referencias, equilibrio cromático… Dedico mucho tiempo a pensar la obra antes de empezar realmente a ejecutarla.

Cuando comienzo a trabajar, suelo hacerlo de manera muy progresiva, construyendo capas y afinando detalles poco a poco. En el pastel, la paciencia y el control son fundamentales. También preparo personalmente muchos de mis soportes para conseguir la textura y adherencia que necesito.
Aunque mis obras puedan parecer muy calculadas, siempre dejo espacio para que ocurra algo inesperado durante el proceso. Muchas veces las mejores soluciones aparecen mientras trabajo.
¿Qué materiales o herramientas consideras imprescindibles en tu trabajo?
El pastel seco y el óleo son sin duda mis dos herramientas principales. Del pastel me fascina su capacidad para combinar dibujo y pintura al mismo tiempo, además de la riqueza cromática y la inmediatez que ofrece. El óleo me encanta por la riqueza de sus colores, su proceso artesanal y su capacidad de crear luz y profundidad mediante capas transparentes.
También considero esencial el soporte. Dedico mucha atención a la preparación de superficies porque condicionan totalmente el comportamiento del pigmento. He investigado durante años sobre imprimaciones y sistemas de fijación para ampliar las posibilidades del pastel.
Además de los materiales, diría que las herramientas más importantes son la observación y la paciencia. La técnica es importante, pero la capacidad de mirar realmente es lo que marca la diferencia.
¿Qué consejo darías a quienes están empezando en el mundo del arte?
Les diría que tengan paciencia y constancia. Vivimos en una época muy rápida, pero el arte necesita tiempo, aprendizaje y mucha dedicación.
También creo que es fundamental desarrollar una mirada propia. Está bien admirar a otros artistas, pero llega un momento en que uno debe encontrar su propia voz.
Otro consejo importante es no obsesionarse únicamente con el éxito o el reconocimiento. Lo verdaderamente importante es mantener la honestidad con el propio trabajo y seguir creciendo.
Y, por supuesto, dibujar y observar muchísimo. La práctica diaria sigue siendo una de las mejores escuelas.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente o qué te gustaría explorar en el futuro?
Actualmente continúo desarrollando la serie Holi, que me permite explorar nuevas relaciones entre color, movimiento y materia. Es una línea de trabajo que todavía siento muy viva y con muchas posibilidades.
También sigo investigando técnicamente el pastel, especialmente en todo lo relacionado con soportes, fijación y formatos de gran tamaño. Me interesa continuar ampliando los límites de este medio y demostrar que puede ocupar un lugar central dentro del arte contemporáneo.
De cara al futuro, me gustaría profundizar aún más en proyectos de gran formato y en obras donde el realismo dialogue con elementos más simbólicos o conceptuales. Y, por supuesto, seguir compartiendo conocimientos a través de talleres y encuentros con artistas de distintos países, algo que siempre ha sido muy enriquecedor para mí.
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Queremos agradecer a Aurelio Rodríguez el tiempo que nos ha dedicado para compartir su experiencia, su visión del arte y los aprendizajes acumulados a lo largo de una trayectoria tan inspiradora.
Su obra es el reflejo de décadas de dedicación, investigación y pasión por la pintura, donde la técnica y la emoción conviven en perfecta armonía. A través de su constante búsqueda artística, especialmente en el ámbito del pastel seco, Aurelio continúa ampliando los límites de este medio y demostrando que la innovación nace de la curiosidad y del compromiso con el propio trabajo.
Ha sido un auténtico placer conocer más de cerca su proceso creativo, sus influencias y los proyectos que siguen impulsando su carrera. Desde Artemiranda, le deseamos muchos éxitos en los retos que están por venir y esperamos seguir disfrutando de su arte durante muchos años más.
¡Gracias, Aurelio, por compartir tu historia con nosotros!
Artemiranda